Se baten las claras de tres huevos a punto de nieve, mezclando tres cucharadas de azúcar hasta dejarlo como merengue.
Se echan las tres yemas enteras y se vuelve a batir mucho.
Se mezclan tres cucharadas de harina sin batir, pero bien mezclada.
Se unta un molde con mantequilla, se echa la pasta y se mete al horno suave algo más de un cuarto de hora.