Los guisantes, secos, se ponen con agua fría, sal, tocino, cebolla y perejil.
Después de cocidos se tuesta harina en manteca, se echa un cazo de caldo, se deja hervir un poco, y se sirve.
Los guisantes, secos, se ponen con agua fría, sal, tocino, cebolla y perejil.
Después de cocidos se tuesta harina en manteca, se echa un cazo de caldo, se deja hervir un poco, y se sirve.
Para doce personas se necesitan cuatro litros de agua, que se pone con medio kilo de cebón, un buen hueso, chorizo, jamón, zanahorias, gallina, puerro, perejil, nabos y cebollas (la patata es muy buena en el cocido, pero puede suprimirse porque pone el caldo blanco y ordinario, o si se quiere, se cuece aparte).
Ha de cocer a fuego lento, unas cuatro horas, bien espumado y sazonado. Con unas hebras de azafrán sale muy doradito.
Se ponen a cocer con agua fría, sal, pimienta, cebolla y un trozo de longaniza.
Cuando están cocidas se componen con un poco de aceite frito con cebolla.
De esta misma manera se cuecen los arbejones y las muelas.
Se hace un buen consomé y se cuela por un paño, a fin de que quede sin grasa ninguna.
Se pone a hervir y se le echa tapioca, y cuando está bien cocido se echa despacio en la sopera sobre yemas de huevo, bien batidas previamente.
Se cuecen con tocino, jamón y cebolla.
Cuando están bien cocidas se les echa un poco de manteca y de harina, perejil picado, sal y pimienta.
Se saltean y se humedecen con un poco de vino tinto, dejándolas cocer lo menos media hora, meneándolas a menudo. Se sirven con el jamón partido a pedacitos.